Para todos es sabido que nuestro país- desde marzo- se encuentra atravesando una situación excepcional, que ha implicado un Estado de Excepción Constitucional, imponiendo limitaciones legales a nuestra libertad ambulatoria, de desplazamiento, de reunión, de ingreso a lugares cerrados, de utilización obligatoria de artículos de protección, entre otros.

Y una de las medidas que ha tomado el Gobierno, ha sido iniciar en la Región de Los Ríos junto con la de Aysén una etapa de desconfinamiento gradual que ha permitido por ejemplo que restaurantes y café del centro abran sus puertas atendido con un máximo de 25% de su capacidad.

Es en esa línea que la docente de la carrera de Derecho USS Valdivia, Isabel Ruiz-Esquide, nos entrega una serie de consejos en torno a las consideraciones que debe tomar la ciudadanía para respetar el Estado de Excepción, los cordones sanitarios que posee la Región de Los Ríos y sobre todo para tener una buena convivencia.

“Tener un cordón sanitario, significa que se ha decretado una medida que impide la entrada y salida de la Región, salvo que se obtenga un permiso especial. De no cumplir lo anterior, el infractor se expone a ser sancionado, luego de un sumario sanitario, a una multa de hasta 50 millones de pesos”, explica la docente.

A su vez sostiene que “para las personas que deseen entrar o salir de la región, deben obtener -previamente- un permiso especial: Salvoconducto individual, un permiso de desplazamiento colectivo o permiso único colectivo, para asegurar el abastecimiento básico y los servicios esenciales de la Región”.

“El salvoconducto es una autorización temporal que lo faculta a cruzar a través del cordón sanitario y que será entregado en caso de trámites médicos, funerarios o mudanza. Debe solicitarse en www.comisariavirtual.cl, donde se detallan quienes pueden cruzar los cordones sanitarios, de forma de evitar ser devuelto a su ciudad de origen y exponerse a las multas señaladas”, afirma.

A partir del 12 julio, existen 6 aduanas sanitarias, que funcionan las 24 horas del día, durante todos los días de la semana, en los sectores limítrofes con la Región de la Araucanía y Los Lagos. La duración de esta medida es indefinida, hasta que las condiciones epidemiológicas así lo demanden.

 

 

 

 

 

afectando no sólo nuestra libertad, sino también el empleo, nuestra propiedad y las facultades inherentes a ella. Es una situación ha trastocado de forma estructural nuestra experiencia cotidiana de vida.

En este contexto, la ciudadanía ha tenido que acostumbrarse a vivir en “situación de emergencia”, sujeto al control de las diversas herramientas que dispone el Estado para dicho objetivo, como nuevas sanciones de cárcel y multas, nuevos delitos, requerimientos de sumarios sanitarios, modificaciones a los contratos de trabajo, etc. Esta situación ha reflejado, además, las diferencias que nos afectan como ciudadanos, pues la pandemia es un fenómeno especialmente dinámico, que se ha comportado de diversas formas en distintas zonas del país, y la reacción de Estado tiene que ser capaz de enfrentar, oportunamente dichos cambios, para ser eficaz. Mientras algunos territorios entran en cuarentena (en el norte de chile) otros van saliendo (nosotros), y al mismo tiempo se mantienen medidas generales para todo el país, como el toque de queda. Cabe entonces preguntarse si la Región de Los Ríos y la de Aysén, ilustran dicho dinamismo.

El alcalde de Valdivia indicó que esta era una medida “apresurada”, mientras que el alcalde de Coyhaique sostuvo que se intenta “experimentar” con la población de nuestras regiones, para ver si “funciona el plan”.  Una vez más, el centralismo en la toma de decisiones en nuestro país hace eco en nuestras autoridades, y revela nuestros temores no sólo a ser víctimas de coronavirus, sino a no contar con los recursos suficientes para enfrentarlo, en nuestras zonas, lejos de las zonas de poder que toma las decisiones. A nivel central se ha insistido en la relevancia de la medida de desconfinamiento de nuestra región, pues compatibilizaría -se nos ha dicho- el manejo de la crisis sanitaria con la crisis económica que enfrentamos. Más allá de las críticas, y en todo caso, debemos exigir a nuestras autoridades locales y nacionales, estar alertas a la evaluación constante y oportuna del comportamiento de la pandemia, para así mantener, o echar pie atrás, al inicio de un proceso de desconfinamiento, y no poner en riesgo nuestras vidas.

 

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