La directora del Departamento de Pedagogía de la U. San Sebastián sede Valdivia, Lorena Liewald Dessy, rememora que hace 138 años soldados chilenos dieron su vida en tierras peruanas.

En el marco de la Guerra del Pacífico, en la Campaña –terrestre- de la Sierra, tropas chilenas y peruanas se enfrentaron en la localidad de Concepción, capital de la Provincia homónima en el Departamento de Junín, en donde 77 soldados chilenos perdieron la vida luchando por el país.

“Un día 9 de julio, de 1882, en un villorrio, de aproximadamente, unos 3 mil habitantes ubicado en la Sierra Peruana, aproximadamente a las 14:30 horas, se dio inicio al denominado Combate de la Concepción. Uno de los hechos más dramáticos de la historia nacional”, comenta.

“Entre los días 9 y 10 del mes citado las tropas chilenas, comandadas por Ignacio Carrera Pinto, y las tropas peruanas lideradas por el coronel Juan Gastó, libraron un sangriento encuentro. En dicho combate perdieron la vida los 77 integrantes del llamado Batallón Intrépido: El Chacabuco”, señala Liewald.

“El dramatismo lo podemos leer en el relato del coronel Estanislao del Canto Arteaga: “… no quedaban sino el teniente Cruz y cuatro soldados que defendían la entrada al recinto del ya quemado cuartel. Se notó a esa que ya habían agotado todas sus municiones, porque no hacían ningún disparo, y entonces algunas voces peruanas, le gritaban: ¡Subteniente Cruz, ríndase hijito, no tiene para qué morir!  A los cual él les contestaba: ¡Los chilenos no se rinden jamás! y volviéndose a su tropa les preguntaba: ¿No es verdad muchachos?”, apunta la docente.

“Cuesta entender las razones que llevaron a dicho grupo a perder la vida en un alejado rincón de la Sierra. En un mundo en que hoy se mueve en base a ideales de belleza y consumo, una sociedad diluida que no tiene en general ningún tipo de vinculación salvo cuando convergen algunos intereses de carácter individual. Por ello, especialmente, en tiempos de pandemia es importante dar vida a aquellos héroes que fueron pilares del Chile actual”, sostiene.

“El cine, la música, el deporte generan constantemente productos que llevan dicha carátula, pero, cuando ya no sirven a sus intereses los desechan para crear otros. Razón esta última, por la cual es fundamental volver hacia aquellos que, al igual que los jóvenes de La Concepción, día a día se entregan en forma incondicional y anónima con el objetivo de lograr el bienestar de nuestra sociedad. Son los descendientes de los héroes de la Concepción”, concluye.

 

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